Adelgazar
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Adelgazar es uno de los temas de salud más controvertidos, pues cada metabolismo es único y depende en gran medida del estilo de vida de la persona, la genética y su forma de relacionarse con la comida, pues muchas personas tienden a buscar satisfacción rápida mediante la ingesta de alimentos que resulten agradables a su paladar y en este punto, también habría que atender determinados factores psicológicos que interfieren en el proceso.
El proceso de adelgazamiento debe ser adaptado a cada persona individualmente atendiendo a sus características personales como pueden ser su edad, sexo y condición física, además de la cantidad de peso que se necesite perder, pues no es lo mismo tener un ligero sobre peso que padecer obesidad y los factores que influyen en ambas condiciones son diferentes y deben tratarse por separado.
Causas que influyen en el aumento de peso
Tener cierta predisposición genética
Aunque todavía la medicina no ha podido determinar al 100% los factores genéticos que influyen en que unas personas tengan cierta predisposición a subir de peso aunque no descuiden mucho su alimentación, mientas que otras parecen no tener que someterse a ningún régimen alimentario para mantener la línea, se piensa que esta relación está estrechamente vinculada a las hormonas, pues está demostrado que algunos trastornos endocrinos tienen una clara incidencia en el aumento de peso como puede ser el hipotiroidismo, un trastorno de la glándula tiroides que afecta negativamente a quienes lo padecen provocando que suban rápidamente de peso independientemente de lo que coman.
Trastornos de estrés o ansiedad
El estrés no afecta por igual a todas las personas, pues hay quienes en situaciones límite sufren problemas de acidez estomacal y afecta negativamente a su apetito dejando de comer, mientras que a algunas personas les sucede justo lo contrario e intentan compensar su estado anímico mediante la ingesta descontrolada de alimentos, lo que conlleva irremediablemente al aumento de peso.
El sedentarismo
El cuerpo es una máquina diseñada para la actividad pero el estilo de vida desnaturalizado que llevamos ha propiciado que la mayoría de tareas que requerían esfuerzo físico y desarrollo mecánico hace cincuenta años, puedan realizarse actualmente de manera automática favoreciendo la proliferación de trabajos sedentarios en los que nos limitamos a estar delante de un ordenador durante horas.
También se ha demostrado que aquellas personas con un bajo índice de masa muscular tienen mayor tendencia a la acumulación de grasas, pues el músculo es uno de los principales mecanismos de consumo del cuerpo, por lo que cuanto más masa muscular tiene una persona, más energía precisa para mantenerla y más facilidad dispone para quemar todo lo que come, esta es la explicación por la cual los culturistas deben realizar varias comidas al día de alto valor energético para mantener la línea.
Problemas hepáticos
Muchas personas desconocen que el hígado es el principal órgano del cuerpo encargado de la metabolización de grasas, pero además de esa, cumple muchas otras funciones relacionadas con la eliminación de toxinas y el sistema endocrino, por lo que si llevamos un estilo de vida que nos induce a una acumulación excesiva de toxinas y deshechos, la función de combustión lipídica queda suprimida en favor de la desintoxicación para preservar las funciones vitales, por lo que un porcentaje considerable de patologías relacionadas con el aumento de peso podrían solucionarse con limpiezas renales y hepáticas que promuevan la desintoxicación general del organismo.
Aditivos y medicamentos
Otra causa común involucrada en el aumento de peso irregular es el consumo de ciertas sustancias que incluyen algunos alimentos y preparados farmacológicos que resultan difícil de metabolizar para el organismo o afectan al funcionamiento normal del sistema endocrino produciendo como resultado la subida excesiva de peso en quienes los consumen, como es el caso de los disruptores endocrinos incluidos en muchos envases de alimentos, los antidepresivos y los corticoides entre otros.
La edad
A medida que envejecemos es normal subir de peso porque mediante la reducción de hormonas sexuales (estrógeno y progesterona en las mujeres y andrógenos y testosterona en los hombres) se produce una redistribución en los tejidos que modifican el contorno sustituyendo la masa magra por grasa, cuando este proceso se acelera o se acentúa excesivamente en algunas personas puede atenuarse con una terapia hormonal compensatoria y ejercicios localizados de refuerzo.
Cualquier régimen para adelgazar que no produzca resultados satisfactorios mediante una reducción calórica que cubra todas las necesidades nutricionales de la persona y un aumento de la actividad física, puede estar condicionado por algunos de estos factores y debe someterse a una revisión médica para determinar el origen del trastorno.
La diferencia entre el sobrepeso y la obesidad viene determinada por el índice de masa corporal (IMC), que determina si el el peso de la persona se ajusta a lo que debería en función de su estatura y constitución física, un IMC por encima de 25 se considera obesidad y por encima de 30, obesidad mórbida.
Causas que influyen en la obesidad
Trastornos genéticos
A diferencia de los marcadores genéticos que pueden influir a una persona en el aumento de peso, cuando hablamos de obesidad estos trastornos son más acusados y graves porque vienen determinados por los progenitores quienes también suelen padecer obesidad existiendo patrones repetitivos dentro de una misma familia.
La ciencia todavía no dispone de una respuesta definitiva para explicar la obesidad hereditaria, pero los estudios realizados hasta el momento ponen de manifiesto que la posible causa se encuentra en la sintetización de la hormona leptina, pues casi todas las personas obesas con antecedentes familiares sometidas a estudios clínicos parecen tener alterados los receptores de dicha hormona, la cual se encarga de regularizar el apetito enviando a los neurotransmisores la señal de abastecimiento en las reservas de grasa.
La suplementación de esta hormona nunca debe administrarse sin supervisión médica porque no funciona en todos los casos y puede causar graves interacciones en el sistema endocrino de quien no la necesita, pues muchas personas obesas presentaban niveles normales de leptina en sus análisis pero lo que no funcionaba en ellos es la sintetización de la misma, porque los receptores encargados de su metabolización no responden a los estímulos y dicha deficiencia en su funcionamiento todavía es objeto de estudio por los especialistas y no puede compensarse suministrando la horma externamente porque seguiría sin asimilarse y podría inducir al organismo a que dejase de producirla naturalmente agravando aún más el problema.
Enfermedades crónicas como la diabetes también pueden influir en el aumento de peso y dependiendo del caso, será el especialista quien determine los posibles tratamientos aplicables que no interfieran en las prescripciones del paciente, pues siguiendo el ejemplo de la diabetes, algunos tratamientos fitoterapéuticos o farmacológicos pueden interactuar con la suplementación de insulina aumentando la resistencia de su asimilación, por lo que en estos casos nunca se debe recurrir a la automedicación aunque sean remedios naturales.
Trastornos compulsivos
En este caso estaríamos hablando de problemas psicológicos o psiquiátricos mucho más graves que el estrés o ansiedad que condicionan el aumento de peso en algunas personas explicados en el punto anterior y se debe buscar asistencia especialista, pues dichos trastornos son capaces de alterar el comportamiento de la persona y su percepción de la realidad interfiriendo negativamente en su relación con la comida.
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